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RESUMEN BIOGRÁFICO DE LA SEÑORITA

“BELÉN DE OSMA Y PARDO”


Por: Carlos Fernando TRUYENQUE CÁCERES

Belén de Osma y Pardo, nace en Lima el año de 1872, en fecha aún no precisada, siendo ella la quinta de diez hermanos, seis varones y cuatro mujeres.

Sus padres fueron Mariano de Osma y Ramírez de Arellano y Francisca Pardo y Lavalle. Del lado paterno provenía de una ilustre familia limeña, muchos de cuyos miembros desempeñaron funciones públicas, entre ellos sus tíos Ignacio de Osma (ministro plenipotenciario en Estados Unidos, ministro de Gobierno y alcalde de Lima); Joaquín José de Osma (ministro plenipotenciario en Estados Unidos, Inglaterra y España, y ministro de Relaciones Exteriores); y Javier de Osma (militar y ministro de Guerra). Su madre pertenecía también a una ilustre prosapia limeña; era hija de Felipe Pardo y Aliaga y hermana de Manuel Pardo y Lavalle, primer presidente civil del Perú (1872-1876).

Fueron 52 años los que Belén de Osma trascurrió al lado de su madre como su fiel cuidante y protectora. Durante ellos su madre fue su maestra y su amiga predilecta, y el mundo familiar fue el único norte de su vida, salvo unos meses, que estuvo en el Colegio de San Pedro, para prepararse a la primera comunión, todas las lecciones que recibió fueron las de aquella dulce escuela.

Desde entonces Belén de Osma se entrega con absorbente amor a las obras sociales. Como mujer del Evangelio se pone a trabajar como Martha, después de haber orado como María. Como aconsejaba el místico español, el beato Juan de Ávila, comprende que el favor de Dios es para los amantes de trabajos y que hay que convertir en pan la piedra de las amarguras. Como Santa Teresa, escoge "trabajos largos y grandes" y emprende esa obra diaria, animosa, incesante que va de la Liga Anti-Tuberculosa de Damas, a la Sociedad de Beneficencia, del Sanatorio Olavegoya al Instituto Sevilla, los asilos de indigentes y las escuelas de niños pobres, a la vez que dirige la Sociedad “Entre Nous”, cooperando a la "cultura artística y literaria y, desde la dirección de la Testamentaría Riva-Agüero, sirve silenciosamente a la Universidad Católica y a la enseñanza superior del país.

El nuevo destino de Belén de Osma, que desata las ataduras de su personalidad, se inicia en 1918, posiblemente, en vida de su madre, cuando se le designa como Presidenta de la Biblioteca “Entre Nous”, fundada en 1911 por otra mujer de espíritu admirable, doña Francisca Benavides. La Biblioteca “Entre Nous”, era un pequeño recinto limeño de amantes de la lectura, ubicado en una ventana de reja y que inauguró, con una magistral charla sobre los libros y las lecturas de entonces, Juan Bautista de Lavalle, no sin el temor de época, muy justificado, de ver por primera vez tantas mujeres juntas.

El sabor de modernidad de la nueva institución se revelaba en el nombre, que denunciaba el sugestivo predominio de la cultura francesa y en que las mujeres que la formaron eran jóvenes y cultivaban el deporte y los libros. “Entre Nous” floreció como una planta de invernadero femenina delicada y apacible. Estuvo primero en la calle de Divorciadas, luego en la de Concha y después en Mogollón. Era la época de las ventanas de reja y la estrechez económica. Al hacerse cargo Belén de Osma de la sociedad, revelando desde entonces su espíritu de empresa y su audacia constructiva, la traslada a la calle de la Minería donde ocupa el piso alto de la antigua casa de los Lavalle. Ahí radica hasta 1927 en que, siempre celosa de grandeza, decide ocupar el viejo solar de los Espinola y los Boza y en la República de los Paz Soldán, en la calle de Belén, ancha casa de patios solariegos y prestancia señorial en cuya portada reza la piedra "Alabado sea el Santísimo Sacramento". Con el recinto se ha ensanchado la primitiva y recatada institución y en la Minería y en Belén se desarrollan constantemente conciertos y conferencias y se abren cursos de labores técnicas y artísticas.

En 1933 se desarrolla en forma magnífica para nuestra cultura, la Semana de Palma, en el centenario del nacimiento del tradicionista andahuaylino don Ricardo Palma Soriano. La Sociedad “Entre Nous” se convierte por esos años, en que se debilita la Asociación, enmudece la Academia de la Lengua y sufre de parálisis el Instituto Histórico, en un verdadero Ateneo en el que alternan los escritores peruanos con los grandes huéspedes intelectuales del Perú.

Belén de Osma trabaja mientras duermen los grandes varones. Por la tribuna de “Entre Nous” desfilan Gregorio Marañón, Salvador de Madariaga, Eduardo Marquina, Eugenio Montes, el Marqués de Lozoya, García Sánchiz, los franceses Baudin y Fauconnet, el mexicano Antonio Caso con su rotunda y expresiva fealdad de filósofo, Gabriela Mistral, y otros viajeros de la inteligencia.

En 1944 Belén de Osma y su equipo tienen que dejar la casa que ella había restaurado devolviéndole su viejo ambiente colonial, los portones de cedro y el oratorio barroco y rutilante, acaso porque, como buena alma creyente y quijotesca, confiaba ilusoriamente en los números y en la contabilidad de Dios y “Entre Nous” va a refugiarse, por tres años, a los bajos de la casa de los Osma en el Padre Jerónimo.

Es entonces que Belén de Osma, en vez de desmayar se crece, concibe el proyecto de comprar una casa para “Entre Nous”, para convertirla en un gran instituto de cultura y, sin tener un centavo, escoge la antigua casa colonial de los Larriva, que valía trescientos mil soles. Cuando ella, poseída del fervor creador de los frailes del Medioevo, que emprendían la obra de las catedrales, sin contar sino con su fe y el apoyo de Dios, y, ante el asombro de la Tesorera, que sabe la insuficiencia de las cuotas, anuncia que ha decidido comprar la casa, sus colaboradores, que conocen su sensatez, no pueden dudar de su ecuanimidad ni de su honradez, pero sonríen, y ella le dice a la Secretaria, con su humorismo benévolo y jovial y su valerosa confianza en sí misma: "Apunta en el Acta que os  habéis reído de mí". Una reacción semejante se produce cuando Belén de Osma acude al despacho de un financista, Gerente de un Banco y amigo familiar.

Belén de Osma sirvió, aun, con su tolerancia y ecuanimidad características, en la Junta Censora de Películas; con su dinamismo creador y su fe constructiva en el Comité Pro-Templo de Barranco, dando un santuario al pueblo que el espíritu afín y propulsor de su hermano Pedro convirtió en un balneario moderno, y alentó, en sus últimos días, la constitución del Comité a favor de la cristianización del Japón. Por último, como albacea de José de la Riva Agüero e intérprete de la voluntad póstuma del gran historiador, ella veló con tierno celo por el cumplimiento de sus disposiciones testamentarias, trajo de Roma las cenizas mortales de la madre de aquel y las unió con las del hijo en un hermoso mausoleo levantado en el Cementerio Limeño, administró con pujanza varonil los bienes de la fundación Riva Agüero, triplicando sus rentas, favoreció decisivamente la creación del Instituto Riva Agüero y emprendió la publicación de las obras inéditas del maestro, logrando que apareciesen los "Paisajes Peruanos", libro fundamental para nuestra cultura.

Víctor Andrés Belaunde, en su magistral oración en el Cementerio, Oswaldo Hercelles con su calor humano a nombre de la Beneficencia, Carlos Enrique Paz Soldán y Rosario Araoz, heridos en la fibra romántica, y las señoras que han hablado traduciendo la pena de “Entre Nous”, han definido los caracteres anímicos que hicieron de Belén de Osma una mujer extraordinaria. Belaunde remarcó que fue, a la vez tradicional y moderna, y que aprendió su emoción social en la adversidad y la pobreza de sus días juveniles. Hercelles la proclamó "paradigma de las mujeres peruanas" y "una de esas admirables concesiones de la raza en que se funden por milagro de Dios las más dilectas calidades del espíritu". Carlos Enrique Paz Soldán escribía, el día de su muerte, que esta mujer fuerte había seguido la enseñanza de San Pablo "de no apagar nunca el espíritu, para no errar los pasos, y, por eso, devolvió a la tierra lo que de la tierra era, para ascender, inmaculada, devuelto el préstamo recibido, hasta los pies del Señor". Y Rosario Araoz elogiaba "su amor al Perú grande y hondo", su sencillez plena de aristocracia y su caridad evangélica.

Están, en esas palabras cordiales y efusivas, todas las notas cardinales del espíritu de Belén de Osma, a las cuales poco podremos ya agregar.

En su trato humano, en el que predominaba la nota del optimismo y de la jovialidad, parecía seguir el consejo teresiano "seamos amigos de contento más que de cruz" y al final de su vida pudo exclamar como la princesa de Francia, personificando las virtudes." "Humildad me ha hecho compañía y Paciencia no me ha abandonado jamás". Y humildad, alegría y paciencia se fundían en el cristalino recipiente de una pureza de ánimo que resplandecía en todos sus actos, en la castidad y moderación de su vida, en su piedad, en la santidad de sus palabras ajenas a toda murmuración y en la serenidad y el sosiego de su espíritu en que había abatido la vieja arrogancia de su casta, con la simplicidad del Evangelio. Y por ello, fue una de esas almas, aferradas de Dios, a las que según el místico "no se atreve el Demonio".

La vida noble y fecunda de Belén de Osma es verdaderamente un arquetipo de mujeres peruanas. Es el triunfo del espíritu sobre la materia, de la fuerza de la generosidad y del amor sobre las del orgullo y del poder.

En nuestros días agitados por los impulsos disociadores del egoísmo y la anarquía, esta vida pura, noble y sin mancilla terrena, abre un surco de paz. Su arcilla humana estuvo animada, como quería el filósofo cristiano, por "una intención de gloria" que modeló su vida como un ánfora sedienta de perfección. Nueva flor de Lima, enalteció nuestra herencia cristiana, poniéndonos delante los valores del sacrificio, del perdón y de la compasión para los débiles y predicando con las obras, como su maestra de Ávila, para atraernos al mundo del amor y de la claridad.

 

__Comunicado por Aniversario

La Comunidad Educativa de la Institución Educativa "Belén de Osma y Pardo" de Andahuaylas, tiene el agrado de invitar a nuestros ex alumnos, a usted  y familia a participar de los diferentes actos programados con motivo de Celebrarse nuestro 58 Aniversario Institucional.
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